
Hace mucho, mucho tiempo, en la isla de La Gomera vivía una hermosa muchacha llamada Gara. En esta isla había unos chorros que aún se conservan, los chorros de Epina, que podían predecir si alguien encontraría el amor verdadero: si el agua se mantenía tranquila indicaba que sí mientras que si el agua se enturbiaba era signo de desamor.
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